Diario Financiero, 2025
IMAD 2025: el punto de inflexión
Nueve años después de haber creado el Ranking IMAD -el Índice de Mujeres en Alta Dirección que elaboramos junto a la Dirección de Estudios Sociales UC (DESUC)- llegamos a un punto que merece pausa y reflexión. Desde 2017, este estudio ha permitido medir con evidencia la presencia femenina en los principales cargos de liderazgo del país. Hoy, más que mostrar avances, los datos nos obligan a hacernos una pregunta incómoda: ¿por qué el progreso se detuvo?
Durante los primeros años, el IMAD fue una buena noticia. Cada nueva edición confirmaba que más mujeres llegaban a los espacios donde se toman las decisiones. Sin embargo, el 2025 nos enfrenta a una meseta. El puntaje promedio alcanzó 43,2 puntos, prácticamente igual al 2024 (42,8).
La participación femenina en directorios se mantiene en 23% y en la primera línea ejecutiva, en 25%. Es decir: estamos estables, pero no avanzando. Y en materia de balance de género, la estabilidad no es sinónimo de éxito, es una alerta.
Un 23% de las empresas no tiene mujeres en sus directorios y un 21% no cuenta con mujeres en su primera línea. La conversación está instalada, sí, pero la transformación estructural aún no ocurre con la profundidad que requiere. Hemos llegado al límite de lo que las declaraciones públicas y las buenas intenciones pueden lograr; el siguiente paso exige convicción, gestión y cambio cultural.Este estancamiento no ocurre en el vacío. Las empresas enfrentan un escenario complejo: nuevas exigencias regulatorias como la Ley de Delitos Económicos, la Ley de 40 Horas o la Ley Karin, y un entorno económico desafiante que muchas veces desplaza la agenda de diversidad. Pero también es cierto que impulsar la equidad no puede depender solo del contexto: requiere voluntad de transformar las reglas internas, revisar sesgos y redefinir los liderazgos.
Aun así, hay señales que vale la pena destacar. Sectores como el de salud y el de banca y aseguradoras muestran los mayores niveles de participación femenina -65 y 59 puntos, respectivamente-, y empresas como Pfizer Chile,
Estamos estables, pero no avanzando. Y en materia de balance de género, la estabilidad no es sinónimo de éxito, es una alerta.
Workmate y EFE Central demuestran que el compromiso sostenido sí genera resultados.El IMAD 2025 marca, entonces, un punto de inflexión. No porque el cambio se haya detenido, sino porque nos invita a dar el siguiente paso: pasar del diagnóstico a la acción. Lo que no se mide no se conoce, pero lo que solo se mide, sin transformarse, se estanca.El desafío ahora es convertir esta estabilización en una oportunidad para repensar nuestras culturas organizacionales, acelerar la inclusión y avanzar hacia una alta dirección verdaderamente diversa, innovadora y sostenible.