Cada Día de la Madre aparecen mensajes sobre el amor, el esfuerzo y la capacidad infinita de las mujeres para “hacerlo todo”.Y es cierto, siempre se dice que Chile tiene un matriarcado.Pero creemos que hace tiempo Chile necesita una conversación más honesta y también más constructiva sobre maternidad, trabajo y desarrollo profesional.
Hoy, las mujeres siguen sosteniendo la mayor parte del trabajo de cuidados y del trabajo doméstico no remunerado en nuestro país. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT 2023) del Instituto Nacional de Estadísticas, las mujeres destinan en promedio 5 horas y 52 minutos diarios al trabajo no remunerado, mientras que los hombres dedican 3 horas y 47 minutos. En hogares con niños y niñas menores de 5 años, esa diferencia aumenta aún más.
Detrás de esas cifras hay tiempo, energía y oportunidades.
Porque cuando las tareas de cuidado se distribuyen mejor, las personas pueden desarrollarse con mayor libertad: avanzar profesionalmente, emprender, estudiar, asumir nuevos desafíos o simplemente tener más espacio personal y familiar.
En Chile hablamos mucho de productividad, crecimiento y liderazgo. Y justamente ahí existe una enorme oportunidad. Distintos estudios han demostrado que organizaciones con mayor diversidad y mejores condiciones de conciliación logran equipos más comprometidos, mayor innovación y mejores resultados.
También sabemos que el trabajo doméstico y de cuidados tiene un enorme valor para el país. Según el estudio de valorización del trabajo doméstico y de cuidados desarrollado por el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, este representa el equivalente al 19,2% del PIB ampliado de Chile.
Por eso, avanzar en corresponsabilidad no es una conversación sobre mujeres o maternidad, es algo más grande: desarrollo, talento y calidad de vida.
En estos 25 años trabajando junto a mujeres líderes de distintas industrias y generaciones, hemos visto cómo muchas veces el desafío no está en la capacidad ni en la ambición de las mujeres, sino en las condiciones que existen para que puedan desplegar plenamente su talento.
Y cuando eso se da, el impacto es enorme: más mujeres liderando equipos, creando empresas, innovando, tomando decisiones y aportando desde distintas experiencias de vida.
La maternidad no debería transformarse en un límite para el desarrollo profesional, así como el trabajo tampoco debería significar renunciar a la vida personal o familiar.
Este Día de la Madre creemos que vale la pena abrir una conversación más amplia sobre cómo construimos entornos laborales, familiares y sociales que permitan compartir mejor las responsabilidades y generar más oportunidades para todos.
Cuando las mujeres pueden decidir con libertad cómo desarrollar sus carreras y su vida personal, ganan ellas y sus familias, ganan las organizaciones y gana el país.